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Julio Herrera y Reissig

La mejor de las fieras humanas


Julio Herrera y Reissig:

La mejor de las fieras humanas

 

Una biografía fundamental sobre Julio Herrera y Reissig

14 feb 2010

Alberto Acereda

Arizona State University



En marzo de 2010 se cumple el centenario de la muerte de Julio Herrera y Reissig (Montevideo, 1875-1910), uno de los grandes poetas del modernismo hispanoamericano. Para esa fecha está prevista la aparición de una biografía que surge de una investigación de cuatro años en la vida, la obra y el ambiente intelectual del poeta de la “Tertulia lunática”.


La biografía, brillantemente narrada, y concebida como un laberinto de voces que se suceden en torno al poeta, promete además presentar al lector una cantidad importante de documentos y fotografías inéditas, y en general revisa y replantea casi completamente la figura y la relevancia de Herrera y Reissig.


Según Aldo Mazzucchelli (profesor del Departmento de Estudios Hispánicos de Brown University, Estados Unidos), que es el autor de esta biografía (La mejor de las fieras humanas: vida de Julio Herrera y Reissig), el factor que quizá pueda organizar mejor la vida y la obra de Herrera y Reissig es el de una porfiada búsqueda de la excelencia, búsqueda que le llevó a extremos de elaboración en su obra (que nunca llegó a publicar en vida), y también a extremos de enfrentamiento con el medio ambiente que le rodeaba, hasta redondear una imagen desafiante pero consistente, incapaz de hacer concesión alguna a lo que consideraba cortedades e hipocresías de ese medio. Al final de uno de sus más duros ensayos de crítica socio-política, el mismo Herrera y Reissig se definía a sí mismo como “la mejor de las fieras humanas”, frase que ha pasado ahora a título de su biografía intelectual.


Herrera y Reissig es el más joven y el último de los “modernistas canónicos”. Su posición personal ­-último miembro de talento excepcional de una familia patricia que había conducido en buena parte al Uruguay durante todo el siglo XIX y que incluye entre sus parientes más o menos directos, como se rastrea en el libro, a cinco presidentes de Uruguay o Argentina- Herrera y Reissig nació en una ciudad bien preparada para el Modernismo debido al relativamente alto nivel de alfabetización y desarrollo de la cultura escrita, la prensa, el comercio de ultramar, etc. Pese a ello Montevideo, ciudad dominada por un estricto positivismo modernizador hasta al menos 1900, se abrió comparativamente tarde al Modernismo. Quizá­ -razona el autor de esta biografía- ese carácter tardío del Modernismo montevideano sea un factor importante en el tono hiperconsciente, barroco e irónico que la atmósfera modernista toma en los textos de Herrera y Reissig, quien está ya de vuelta del movimiento, mirando a sus colegas americanos desde el futuro más que como contemporáneo. A partir de esa premisa, el autor explora en clave de ironía toda la producción, tanto en poesía como en prosa de Herrera y Reissig. Y lo hace especialmente a través de sus ensayos, crónicas y cartas, olvidados o directamente desconocidos por la crítica.


Hay pues en esta biografía, ante todo, una revaloración o aun re-fundación de la figura del poeta, a partir de un examen original de su obra. Y ese examen incluye ahora en lugar muy relevante su prosa, que según Mazzucchelli había sido dejada en general de lado en la construcción de la imagen canónica del poeta. Esta imagen canónica, a la vez que lo había hecho exclusivamente “poeta”, había “sanitizado” su memoria, evitando los aspectos más desafiantes y polémicos de su figura. Esa obra en prosa de Herrera y Reissig que Mazzucchelli viene estudiando hace años, incluye desde desopilantes textos de “crítica social” -Mazzucchelli publicó hace cuatro años la colección completa de sus manuscritos, hasta entonces inéditos sobre el particular [Tratado de la imbecilidad del país por el sistema de Herbert Spencer, Montevideo: Taurus, 2006. Segunda ed. 2007]- a una serie de desconocidas crónicas urbanísticas, rescatadas de originales en oscuros periódicos, y que jamás habían sido reproducidas.


Se incluye en esta biografía también una importante serie de cartas, hasta hoy también inéditas y desconocidas, que el poeta enviara entre 1904 y 1905 desde Buenos Aires a su novia de entonces. En ellas hay interesantes observaciones sobre el ambiente intelectual y político, y sobre la propia obra del poeta. Mazzucchelli estudia además el carácter fuertemente político de la estrategia vital de Herrera, y también el lado anticipatorio de muchas de sus observaciones respecto de persistentes vicios y problemas de la sociedad rioplatense los que, ya al cambiar el siglo, el poeta diagnosticaba.


La narración ilumina además las poco estudiadas relaciones de Herrera y Reissig con el anarquismo, especialmente a través de la doctrina del “Amor libre”, para las que su amigo de los primeros años del siglo, Roberto de las Carreras, sirve de puente. Mazzucchelli ha contactado al único descendiente directo del poeta, que vive en Buenos Aires, y a partir de él ha podido reconstruir una zona completamente silenciada por la crítica hasta ahora: no sólo Herrera y Reissig tuvo una hija natural que resultó una brillante aunque malograda pianista -cosa que era conocida- sino que además ha probado que el poeta vivió en concubinato con su amante, la madre de esa hija. Estos años coinciden con los tiempos en que Herrera abandona la tradición política de sus mayores, y a través del cultivo de un anarquismo desafiante, que incluyó la práctica sistemática de la polémica pública, se cierra completamente un destino político que en otro caso podría haber disfrutado en su ciudad. Cierre que, argumenta Mazzucchelli, fue estructural para el desarrollo de ese punto de vista único respecto de algunos de los problemas de la modernización que él luego desarrollará.


Finalmente, el libro redondea una nueva mirada sobre las relaciones entre Herrera y Reissig y sus contemporáneos, que hicieron parte de la que fue una de las más brillantes generaciones intelectuales del continente americano, y que incluyó a Delmira Agustini, José Enrique Rodó, Horacio Quiroga, Carlos Vaz Ferreira, Florencio Sánchez, Roberto de las Carreras y José Batlle y Ordóñez, para nombrar sólo a los más relevantes. Con todos ellos, directa o indirectamente, tramó Herrera y Reissig vínculos de uno u otro tipo, que esta biografía, polifonía narrativa que va enhebrando las voces de los contemporáneos del poeta, desarrolla y discute en profundidad, armando así un apasionante friso del medio intelectual rioplatense al comenzar el siglo XX.



Aldo Mazzuchelli. La mejor de las fieras humanas: vida de Julio Herrera y Reissig. Taurus, 2010. 550 p.